Profetiza y líder “Exodo 15:20”
Míriam en la Biblia fue una profetisa, la hermana mayor de Moisés y Aarón,
clave en la liberación de Israel de Egipto, destacando por su valentía al
salvar a Moisés del Nilo, liderar la alabanza femenina tras el cruce del Mar
Rojo (Éxodo 15:20-21) y su papel como líder espiritual, aunque también fue
castigada temporalmente por criticar a Moisés (Números 12).
Papeles y Logros Clave:
Salvadora de Moisés: De niña, cuidó a su hermano Moisés en la canasta que
flotó por el Nilo, interviniendo valientemente para que su propia madre lo
amamantara, salvándole la vida (Éxodo 2:1-10).
Profetisa y Líder de Alabanza: Después del Éxodo, fue la primera mujer
llamada "profetisa", dirigiendo a las mujeres israelitas con cánticos
y panderos para alabar a Dios por su liberación (Éxodo 15:20-21).
Líder Espiritual: Se la considera parte del liderazgo de Israel junto a
Moisés y Aarón, siendo una figura de influencia y autoridad, especialmente
entre las mujeres.
Castigo y Espera: Fue afligida temporalmente con lepra por hablar en contra
de Moisés, pero el pueblo esperó por ella, reconociendo su importancia, y Dios
la restauró (Números 12).
Símbolo de Esperanza y Vida: Su nombre está asociado a milagros, y leyendas
rabínicas incluso la conectan con el pozo de agua que acompañó a Israel en el
desierto.
En resumen, Míriam fue una figura fundamental de fe, valentía y liderazgo
en el Antiguo Testamento, esencial para la historia de Moisés y la formación
del pueblo de Israel.
Miriam (María, en algunas traducciones), fue una mujer valiente e importante
en la historia de Israel. Ella era la hermana de Moisés y Aarón. Desde niña,
Miriam mostró osadía y fe al proteger a Moisés cuando él era un bebé. Años
después, ya adulta, ayudó en el liderazgo del pueblo israelita tras la salida
de Egipto. Como profetisa que era, transmitía mensajes de Dios, cantaba y
apoyaba a sus hermanos mientras viajaban junto al pueblo por el desierto.
Desde la infancia, Miriam demostró ser muy inteligente. Cuando Moisés era
un bebé, ella lo ayudó a escapar de un decreto cruel del Faraón, que ordenaba
arrojar a todos los niños israelitas al río Nilo. Su madre, Jocabed, escondió a
Moisés durante tres meses y luego lo colocó en una canasta que flotaba en el
río.
Miriam vigiló la canasta hasta que la hija del Faraón encontró al bebé. Con
mucha astucia, Miriam sugirió a la princesa que buscara una mujer israelita que
cuidara de él y consiguió que su propia madre fuera la nodriza elegida.
Años después, cuando Moisés liberó al pueblo de Egipto, Miriam ya era
adulta. Tras la travesía por el Mar Rojo, ella lideró a las mujeres en un gran
momento de alabanza a Dios, cantando, danzando y tocando el pandero para
agradecer por la victoria y la libertad.
Miriam también era profetisa, alguien que transmitía mensajes de Dios al
pueblo. Así, ayudaba a sus hermanos a liderar a los israelitas en su travesía
por el desierto. Sin embargo, cometió un error al criticar a Moisés por su
matrimonio con una extranjera.
Por ello, Dios castigó a Miriam con lepra, una enfermedad muy grave. Tras
la oración de Moisés, Dios la sanó, pero tuvo que permanecer aislada durante
siete días fuera del campamento.

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