lunes, 8 de diciembre de 2025

Dogmas Marianos

Los dogmas y doctrinas marianas de la Iglesia católica tienen su fundación en la visión central de que la Virgen María es la Madre de Dios. Debido a eso, la Iglesia católica siempre consideró a María como la figura más importante del cristianismo y de la salvación después de Jesús de Nazaret y de la Santísima Trinidad, y ha elaborado diversas enseñanzas y doctrinas en relación con su vida y papel.

La Iglesia católica posee una disciplina teológica específica, la Mariología, para el estudio de la persona, el papel y el significado de la Virgen María y su veneración. Esta disciplina se ha desarrollado a lo largo de siglos, y fue estudiada y codificada por los Concilios, como también por los principales teólogos de las órdenes religiosas y universidades marianas, Escuelas Pontificias, como el Marianum (que está específicamente dedicada a este campo de estudio). Sin embargo, las revelaciones marianas por individuos no siempre son aceptados por la Iglesia.


+ LA MATERNIDAD DIVINA

El dogma de la Maternidad Divina se refiere a que la Virgen María es verdadera Madre de Dios. Fue solemnemente definido por el Concilio de Efeso (año 431). Tiempo después, fue proclamado por otros Concilios universales, el de Calcedonia y los de Constantinopla.

El Concilio de Efeso, del año 431, siendo Papa San Clementino I (422-432) definió:

"Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema."

El Concilio Vaticano II hace referencia del dogma así:

"Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles acuden con sus súplicas en todos sus peligros y necesidades" (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66)


+ LA INMACULADA CONCEPCIÓN

El Dogma de la Inmaculada Concepción establece que María fue concebida sin mancha de pecado original. El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus.

"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del genero humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles."


+ LA PERPETUA VIRGINIDAD

El dogma de la Perpetua Virginidad se refiere a que María fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del parto.

"Ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo nombre será Emanuel" (Cf. Is., 7, 14; Miq., 5, 2-3; Mt., 1, 22-23) (Const. Dogmática Lumen Gentium, 55 - Concilio Vaticano II).

"La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre. En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró la integridad virginal" de su madre. La liturgia de la Iglesia celebra a María como la 'Aeiparthenos', la 'siempre-virgen'." (499 - catecismo de la Iglesia Católica)


+ LA ASUNCIÓN

El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.

Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus:

"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".

La Santísima Virgen es nombrada también bajo los títulos de:

Madre de la Iglesia y Madre de los hombres.

La Virgen no puede ser objeto de culto de adoración o latría (la adoración sólo corresponde a Dios). Pero sí se honra a la Virgen de una manera especial, a la que la Iglesia llama "hiperdulía" que es una veneración mayor a la que se da a los santos del cielo, ellos son objeto de culto de "dulía" o veneración.

+ OTRAS DOCTRINAS

La Iglesia católica tiene muchas enseñanzas sobre la Virgen María, muchas de las cuales son tan importantes como las enseñanzas arriba definidas. Otras son enseñanzas antiguas, cultos y celebraciones, que sobre la orientación infalible del Espíritu Santo, son una parte integral del depósito de la fe transmitida por la Iglesia.

La devoción a la Virgen María continúa siendo resaltada en las enseñanzas de la Iglesia católica, por ejemplo, en su encíclica Rosarium Virginis Mariae, el Papa Juan Pablo II afirmó que fue inspirado en los escritos de San Luis María Grignion de Montfort sobre la Total consagración a la Santísima Virgen María.


- Maternidad espiritual de todos los creyentes

Todos llegan a ser hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, quien es Hijo de María.[c]​ En el Nuevo Testamento después de recordar la presencia de María y de las demás mujeres al pie de la cruz del Señor, san Juan refiere: "Jesús, al ver a la Madre y junto a ella al discípulo que más quería, dijo a la Madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre».[d]​ Con esta expresión, revela a María la cumbre de su maternidad: en cuanto madre del Salvador, también es la madre de los redimidos, de todos los miembros del Cuerpo místico de su Hijo. Por tanto los creyentes comparten con Cristo la paternidad de Dios y la maternidad de María. San Ambrosio de Milán (338-397), uno de los Doctores de la Iglesia, cita este título. El Catecismo de la Iglesia católica afirma: "La Virgen María ... es reconocida y honrada como verdadera Madre de Dios y del Redentor, .... Ella es «claramente la madre de los miembros de Cristo ... María, Madre de Cristo, Madre de la Iglesia.


- Intercesión de María

Jesucristo es el único mediador entre Dios y el Hombre.[e]​ Solo Él concilió al hombre con Dios a través de su muerte en la cruz. Pero esto no excluye un papel secundario de María como intercesora, dependiente de Cristo. La enseñanza de que María intercede por todos los creyentes, y especialmente, aquellos que piden su intercesión a través de la oración, se refiere a los primeros siglos del cristianismo, por ejemplo la oración Sub tuum praesidium, escrita en griego aproximadamente en el 250. Otra oración de Efrén de Siria (306-373) afirma: Después del mediador, la mediadora de todo el mundo.


- Participación en la redención

Corredentora (español) o Co-Redemptrix (latín) se refiere a la participación indirecta de María en el proceso de salvación. Incluso antes del año 200 Ireneo se refiere a María "causa salutis" (causa de nuestra salvación) debido a su hijo.​ La enseñanza se convirtió en universal desde el Siglo XV, pero nunca fue declarado un dogma, a pesar de las peticiones para declararlo (junto con Mediadora) dogmáticamente, se han presentado al Papa por varios cardenales y obispos, para convertirse así en el quinto dogma mariano aprobado por la Santa Sede.

El concepto de co-redención se refiere a una participación indirecta, pero importante de la Virgen María en la redención, porque María dio a luz al Redentor (Jesucristo), que es el responsable de toda la redención y la salvación por lo que fue mediadora de la redención. Los católicos creen que Cristo es el único Redentor de la humanidad,[f]​ y la propia María tuvo que ser rescatada y redimida por Jesucristo.

El 4 de noviembre de 2025, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó Mater populi fidelis, una nota doctrinal sobre los títulos marianos y el papel de María en la salvación. Firmada por el cardenal Víctor Manuel Fernández y por monseñor Armando Matteo, aclara que "es siempre inoportuno el uso del título de Corredentora para definir la cooperación de María. Este título corre el riesgo de oscurecer la única mediación salvífica de Cristo y, por tanto, puede generar confusión". El documento fue aprobado por el papa León XIV el 7 de octubre de 2025.


- Coronación como Reina del Cielo

La doctrina de que la Virgen María fue coronada Reina del Cielo se remonta a la Iglesia primitiva, a escritores como Gregorio Nacianceno, que afirma que María es "la Madre del Rey del universo", y "la Virgen Madre, de quién surgió el reino de todo el mundo",​ Efren de Siria ya la consideraba Reina del Cielo.​ La Iglesia católica generalmente ve a María como reina del cielo, luciendo una corona de doce estrellas en el Apocalipsis.[g]

Muchos papas homenajeron a María con este título: María es la Reina del Cielo y de la Tierra (Pío IX), Reina del Universo (León XIII) y Reina del Mundo (Pío XII)​ El fundamento teológico y lógico de esos títulos se basa en el dogma de María como la Virgen Madre de Dios, que reina a lo largo de todo el mundo, siendo celestialmente bien aventurada con la gloria de una reina.


Ciertamente, en sentido pleno y estricto del término, solo Jesucristo, el Dios-Hombre, es Rey, pero María, también, como Madre del divino Cristo, [...] tiene una participación, aunque limitada y de modo análogo, en su dignidad real. [...] La unión radiante que ella alcanzó con Cristo trasciende la de cualquier otra criatura, de su unión con Cristo ella recibe el derecho real de disponer de los tesoros del Divino Redentor del Reino, de su unión con Cristo se deriva finalmente la inagotable eficacia de su maternal intercesión del Hijo y de su padre.

Pío XII, Ad Caeli reginam,


Esta enseñanza sigue el precedente bíblico de la antigua Israel, cuya monarquía, según el cristianismo, pasó a Jesús, quien el ángel dice en la anunciación que «será grande y será llamado Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de su padre David».[h]​ En el Antiguo Testamento los reyes de Israel y de Judá, como David o Salomón tuvieron muchas mujeres. Por lo tanto, el título de Reina, no era concedido a cualquier mujer del rey, solo a la madre del rey.[i]​ La reina madre era conocida en hebreo como gebirah. Puesto que Jesús es el rey celestial, del linaje de David y Salomón, María se volvió la reina madre.


- Advocaciones marianas

A la Virgen María se le venera en diferentes advocaciones, que pueden referirse a sus virtudes o lugares en que apareció, como por ejemplo: Nuestra Señora de la Concepción Aparecida (Aparecida, Brasil), Nuestra Señora de la Concepción, Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de Lourdes, Nuestra Señora de la Candelaria, Nuestra Señora del Monte Carmelo, Nuestra Señora del Rosario de Fátima, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Nuestra Señora de Las Lajas, Nuestra Señora de los Remedios, Nuestra Señora de Coromoto, Nuestra Señora de la Esperanza Macarena (Sevilla, España), Nuestra Señora de los Reyes, Nuestra Señora de la Soledad, Nuestra Señora del Divino Amor, Nuestra Señora de Nazaret, Nuestra Señora de la Paz (El Salvador) y Nuestra Señora de la Paz (Hawái), Nuestra Señora de Luján (Buenos Aires, Argentina), Virgen del Milagro (Salta, Argentina), entre otras.


- Reparaciones de la Virgen María

Hay enseñanzas y tradiciones específicas, tales como Actos de Reparación, o sea, oraciones a la Virgen María por los insultos que ella sufre. El misal católico Raccolta (aprobado por un decreto de 1854 y publicado por Santa Sede de 1898) incluye varias oraciones.

Estas devociones y oraciones no tienen que ver con una petición para sí o una persona fallecida, pero se destina a reparar los pecados de los otros contra la Virgen María.






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